En las principales economías de América Latina la recuperación se profundiza, si bien de forma dispar. Pero hay importantes riesgos en el horizonte.

Keyword: 
Economic growth
Topic: 
Macroeconomics - Economic growth - Monetary Policy

Buenas noticias llegan desde la economía global, con un pronóstico de crecimiento de casi 4% en los próximos años (Gráfico). Si bien las perspectivas a corto plazo siguen siendo favorables, prevalecen importantes riesgos en el horizonte. En primer lugar, una escalada de las tensiones comerciales podría disminuir el crecimiento global con más fuerza que hasta ahora, dado que la economía mundial está mucho más integrada e interconectada hoy que en el pasado. En segundo lugar, las preocupaciones geopolíticas han contribuido a la escalada de precios del petróleo y podrían suponer un repunte más rápido de la inflación y desequilibrios en la cuenta corriente en muchos países. Brexit y la incertidumbre política en Italia podrían añadir presiones a la expansión en Europa. El tercer riesgo que cabe destacar es la normalización de la política monetaria en las economías avanzadas y la consiguiente subida de las tasas de interés. Si se produjera más rápidamente de lo ya anticipado, es posible que la confianza de los mercados cambie bruscamente, dando lugar a una repentina corrección del precio de los activos. Esto traería volatilidad en algunos países que dependen de la financiación externa, sobre todo emergentes, y se enfrentan a desequilibrios internos o externos. En resumen, todos estos riesgos son importantes y ensombrecen el futuro a medio plazo de la economía mundial.

En las principales economías de América Latina la recuperación está echando raíces aunque de manera dispar (Cuadro). La OCDE espera que el crecimiento en seis países de América Latina (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica y México), que cubren alrededor del 85% del PIB de la región, se sitúe en torno al 2.8% (promedio ponderado) este y el próximo año. Sin embargo, existen diferentes vulnerabilidades en estas economías haciendo que la recuperación sea despareja. Mientras que Chile y Colombia han ganado ímpetu a inicios de este año, Brasil, México y Argentina lo han perdido, debido a factores externos y domésticos.

Como en muchos países de la OCDE, los principales motores de la recuperación en la región son las mejores perspectivas de la economía global. Otros factores positivos para la región incluyen los mejores precios de las principales materias primas, una baja o menor inflación que en el pasado reciente y una política monetaria acomodaticia.

Sin embargo, hay riesgos en el horizonte. La velocidad del endurecimiento de la política monetaria de Estados Unidos, la incertidumbre geopolítica mundial y el proteccionismo comercial suponen riesgos para el panorama Latinoamericano. Los mercados financieros han visto renovada la volatilidad recientemente y se ha erosionado el valor de muchas de las monedas de la región. Argentina es un caso especial, habiendo sido duramente golpeada con una corrida del peso a inicios del mes de Mayo. Eso resultó en medidas extraordinarias para frenar la depreciación del tipo de cambio, incluyendo alzas de las tasas de interés y una aceleración del ajuste fiscal. Asimismo, el ciclo electoral en Brasil, Colombia y México suponen aún incertidumbre adicional.

Muchos países de la región están implementando o deberían implementar consolidación de sus cuentas públicas, a diferencia de lo que están haciendo ahora muchos países de la OCDE, donde se esta relajando la política fiscal. Dado los altos niveles de desigualdad en la región y los déficits en infraestructura, es necesario que esta consolidación se dé aparejada de una protección del gasto social e inversión pública. Varios países podrían considerar cambios en la combinación de impuestos, para alcanzar un sistema impositivo más progresivo y más favorable al crecimiento. Por ejemplo, reduciendo exenciones, inclusive en el IVA, extendiendo la base de imposición del impuesto a los ingresos personales o corporativos, simplificando los impuestos y mejorando su recaudación. Hay margen para extender los impuestos a la propiedad y los impuestos ambientales, y para favorecer la inversión bajando los impuestos corporativos. Reformas a los sistemas de pensiones deberían ser prioridad en varios países de la región, como Brasil y Colombia, pero también en Chile y Argentina, principalmente para resolver problemas de sustentabilidad e inequidad.

Para el 2019, se prevé un crecimiento cerca del 3% en la región, aún insuficiente para lograr la consolidación de un crecimiento inclusivo y una convergencia hacia las economías más avanzadas. Es el momento de impulsar reformas estructurales necesarias para garantizar mayor inclusión e incremento sostenido de la productividad, dado que la política monetaria no podrá ser un soporte permanente al crecimiento. Las prioridades incluyen la inversión en capital humano de calidad e innovación, alentar la participación de la mujer en la fuerza laboral, reducir la precariedad e informalidad del mercado laboral, cerrar las brechas de infraestructura, frenar la corrupción, reducir trámites administrativos, favorecer la competencia en los mercados, así como promover la integración comercial dentro de la región e internacional.

Argentina: Se espera un repunte de la actividad económica durante el año y el crecimiento será del 2% para 2018 y del 2,6% para 2019, lo que favorecerá un nuevo descenso del desempleo. Sin embargo, el tipo de cambio ha experimentado recientemente una importante depreciación en un contexto de descenso de la confianza y fuga de capitales. La reacción de las autoridades se ha traducido en un incremento de los tipos de interés, intervenciones en el mercado de cambio, una aceleración del ajuste fiscal y negociaciones con entidades de crédito multilaterales. La inflación ha remontado gracias a las subidas de los precios administrados, la depreciación de la moneda y un incremento de las expectativas de inflación. Esta situación limita el crecimiento de los ingresos reales de las familias que, junto con los descensos de la producción agrícola a causa de la sequía, menoscabarán el crecimiento en 2018.

Brasil: La recuperación va afianzándose y se espera un crecimiento de 2.8% en 2019. El sólido crecimiento de las inversiones refleja un aumento de la confianza, gracias a los recientes esfuerzos de reforma, incluso en los mercados financieros. Una tasa de inflación sorprendentemente baja ha aumentado el margen de flexibilización monetaria, lo que mejoró las condiciones financieras. Cabe esperar que el crecimiento cobre impulso gracias a un nuevo aumento de las inversiones y a una recuperación del consumo privado, respaldado por el descenso de la inflación.

Chile: Según las proyecciones, el crecimiento se acelerará hasta aproximadamente un 3,6% en los próximos años, respaldado por mejores perspectivas globales y unas condiciones financieras favorables. Los salarios reales aumentarán a medida que se recupere el empleo asalariado, lo que incrementará el consumo privado y reducirá las disparidades de ingresos. El incremento de la demanda agregada, una política monetaria acomodaticia y un tipo de cambio estable harán incrementar la inflación.

Colombia: Las proyecciones indican que el crecimiento repuntará hasta aproximadamente el 3%, ya que la reducción de los tipos de interés, el aumento del gasto en infraestructuras, el descenso del impuesto de sociedades y la subida de los precios del petróleo potenciarán la inversión. El consumo privado también se verá reforzado, ya que el descenso de la inflación elevará los salarios reales. Las exportaciones mejorarán, respaldadas por unos pronósticos más sólidos para los socios comerciales. El desempleo comenzará a descender. Los indicadores sociales están mejorando aunque la informalidad y la desigualdad se mantienen en niveles elevados.

Costa Rica: Se prevé que el crecimiento siga siendo sólido, respaldado por los buenos datos de las exportaciones y la entrada de inversión extranjera directa. Se prevé que la inversión doméstica se recupere, impulsada por proyectos de infraestructuras públicas. A pesar del buen crecimiento del PIB, el desempleo se mantendrá elevado, lo cual es un reflejo de los desajustes que todavía existen en las competencias en el mercado laboral. La inflación aumentará aunque de acuerdo a las proyecciones se mantendrá por debajo del 3%.

México: El crecimiento repuntará, respaldado por el consumo privado y las exportaciones. La incertidumbre continuará restringiendo la inversión privada, aunque se espera que en 2018 se lleven a cabo actividades de reconstrucción relacionadas con los terremotos. Sin embargo, la inversión privada podría aumentar si las negociaciones del TLCAN concluyen de manera satisfactoria. La inversión pública seguirá siendo moderada. De acuerdo a las proyecciones, el desempleo se mantendrá en mínimos históricos. La inflación seguirá descendiendo desde su actual nivel para acercarse al objetivo del Banco Central.


Para leer en más detalle sobre las proyecciones macroeconómicas de cada uno de los países, así como los principales desafíos estructurales ir al reporte en la versión español/portugués o inglés que incluye la evaluación general de la situación macroeconómica y un capítulo especial sobre desafíos derivados de una mayor integración comercial y financiera internacional.

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