Lo que el aprendizaje interactivo le puede enseñar a América Latina

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Education
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Education - Health

Este articulo fue inicialmente publicado en el Blog del Banco Interamericano de Desarrollo - Ideas que Cuentan, el 12 de Mayo del 2017.

¿Cómo pueden hacer los maestros para enseñar cuando sus estudiantes tienen habilidades sumamente distintas? Es un problema difícil. Y es un problema que se extiende especialmente a través de los sistemas educativos en países en desarrollo, donde enormes ampliaciones de la cobertura han llevado a la misma aula a niños con padres que provienen de distintos ámbitos, con distintos entrenamientos y habilidades. Los maestros quizás centran su atención en los más inteligentes, los del promedio, o los de peor desempeño. Pero de una forma u otra, una porción significativa de los estudiantes sale perdiendo.

Durante décadas, los investigadores han estado trabajando en enfrentar este problema con software interactivo que ofrece la posibilidad de impulsar de forma significativa el aprendizaje en todos los niveles de habilidades. Un software en particular desarrollado en India y conocido como Mindspark, por ejemplo, es adaptivo, y se ajusta a los niveles de cada individuo según evaluaciones continuas de su capacidad. Es dinámico, centrándose en el aprendizaje de los estudiantes más allá de las preocupaciones específicas de un libro de texto o un programa. Y es muy flexible, detectando distintas clases de errores de razonamiento y personalizando la respuesta que brinda. Los resultados de un estudio reciente de Karthik Muralidharan, Abhijeet Singh y Alejandro Ganimian muestran que puede mejorar el aprendizaje de matemática en un grado (unidad de calificación) en sólo cuatro meses y medio de ejercicio extracurricular.

Una herramienta así parece especialmente prometedora en países como los de América Latina y el Caribe, donde la calidad de la educación no ha podido seguir el ritmo de la cobertura creciente y donde el bajo desempeño de los estudiantes lleva a altas tasas de repetición de grado y deserción.

Quienes formulan las políticas públicas han estado esperando durante años que las innovaciones tecnológicas quebraran esos atascos. Han adoptado soluciones relacionadas con el hardware —laptops, tabletas, etc.— en el hogar o en la escuela, incluido el programa Una laptop por niño, que distribuyó 900.000 computadoras en escuelas primarias peruanas. Pero ninguna de esas intervenciones mostró ser particularmente prometedora. Ni tampoco los intentos de utilizar distintas soluciones de software, que a menudo fracasaron porque no se probaron ni evaluaron, mientras el marketing a menudo se impuso al análisis científico.

En cambio, las investigaciones de los últimos 10 años sobre el uso guiado de recursos tecnológicos son alentadoras. Se han desarrollado programas en los cuales está definido el material académico, el software y el tiempo destinado a una intervención tecnológica. Juegos, videos y otras actividades iluminan conceptos y brindan respuestas diferenciadas. Y, a través del nuevo software, los estudiantes son involucrados en resolver problemas, parte del énfasis del programa en hacer y aprender.

En Delhi, eso ha hecho toda la diferencia para ayudar incluso a los peores estudiantes a mejorar significativamente su desempeño. Según el estudio de varios cientos de estudiantes de escuela intermedia en vecindarios de bajos ingresos de la ciudad, un programa que brindó 90 minutos de entrenamiento Mindspark después del horario escolar, seis días por semana, tuvo como resultado el doble de mejoras de aprendizaje en matemática y 2,5 veces en hindi para quienes lo hicieron, frente a un grupo de control. Esas mejoras fueron iguales en términos absolutos tanto para quienes tenían un desempeño alto como bajo. Y fueron logradas por estudiantes en aulas con mayor diversidad de habilidades que los de América Latina y el Caribe, con el estudiante promedio en noveno grado a 4,5 grados de calificación detrás de los estándares de noveno grado.

Entre 2012 y 2015, 11 escuelas públicas en Santiago implementaron sesiones de laboratorio informático dos veces por semana usando el programa interactivo ConectaIdeas para estudiantes de matemática de cuarto grado. Los maestros y los coordinadores de laboratorio recibían alertas en tiempo real sobre los estudiantes que tenían problemas, mientras los estudiantes de alto rendimiento usaron la plataforma para ayudar a sus pares con problemas. Como consecuencia, las mejoras anuales en los exámenes nacionales estandarizados, según un análisis, fueron tres veces mayores que en las escuelas del resto del país.

De todos modos, aún está por verse si otros tipos de tecnología adaptiva pueden ser integrados al aula de forma efectiva. La clave, como señaló un artículo reciente, podría estar en asegurarse de que ese tipo de programas brinden asistencia sin suplantar la sutileza que puede brindar un maestro o imponer una forma de aprendizaje en la cual sólo haya respuestas correctas o equivocadas. Los programas de aprendizaje adaptativo podrían brindar instrucciones diferenciadas a niños con diferentes aptitudes. Podrían ayudar con las capacidades dispares de los estudiantes y ayudar a los que no tienen un buen desempeño a ponerse al día. Pero siguen siendo adaptivas a un proceso que es sutil, complejo y que quizás se dé de forma más fructífera entre seres humano.

El rol educativo de la tecnología será abordado en nuestro próximo informe insignia “Aprender mejor: políticas públicas para el desarrollo de habilidades”, que será publicado por el BID a mediados de 2017.

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