Nuevos datos longitudinales sobre desarrollo infantil en Uruguay

Keyword: 
Demographics
Topic: 
Education - Health
Theory

Una nueva encuesta longitudinal de desarrollo infantil en Uruguay obtuvo como resultado, entre otros, que cuando se compara a los niños según el nivel de educación de sus madres y por ingreso de sus hogares, se encuentran brechas importantes en el desarrollo cognitivo. Es decir, se hereda la inequidad.

Para esta Encuesta de Nutrición y Desarrollo Infantil (ENDIS),  realizada entre octubre de 2013 y febrero de 2014 y cuyos principales resultados se publicaron recientemente, se seleccionaron hogares ubicados en áreas urbanas que tuvieran niños de 0 a 3 años previamente entrevistados por la Encuesta Continua de Hogares (ECH) del Instituto Nacional de Es­tadística (INE). Se  entrevistaron  aproximadamente 2.665 hogares con 3.077 ni­ños.

Entre otros, se encontró que uno de cada cuatro ho­gares vive en condiciones de hacinamiento. Como aproximación sintética a las condiciones de las viviendas en las que residen los niños, la encuesta eligió analizar el hacinamiento, dado su potencial impacto en diversos desempeños de salud, nutrición y desarrollo. Este valor aumenta al 44,5% al considerar a los hogares bajo la línea de pobreza.

El tipo de convivencia más predominante a edades tempranas es el hogar integrado por ambos progenitores, mamá y papá (62,4%), seguidos de hogares extendidos, es decir, con otros familiares (29,1%). El 12,5% de los niños no vive con su padre por efecto de sepa­ración o divorcio, el 8,2% nunca convivió con él y el 2,3% no lo hace por otros motivos. Lamentablemente el  48,0% de los padres que no conviven con sus hijos tampoco realizan un aporte económico al hogar del niño y el 9,8% lo hace solo ocasionalmente.

Coexiste una alta pro­porción de embarazos no planeados a pesar del alto conocimiento y uso de métodos anticonceptivos modernos. Esto sugiere que es necesario estudiar mejor los determinantes del embarazo no deseado, por ejemplo, revisar formas de uso y el contexto legal, entre otros. Esto  es particularmente importante entre los hogares más pobres, donde se concentran los naci­mientos de embarazos no planeados. Un artículo reciente del New York Times, analiza este fenómeno.

Se observan diferencias significativas por estrato socioeconómico en referencia a la discriminación en el trato entre varones y niñas, la cooperación y participación parental en la toma de decisiones y la propensión a poner límites mediante prácticas violentas. Se realizó con la encuesta un análisis de las prácticas de crianza de los hogares con base en el instrumento desarrollado por el Grupo Interdisciplinario de Estudios Psicosociales (GIEP). Estos indicadores son importantes ya que contribuyen a moldear los des­empeños de los niños en términos de salud, nutrición y desarrollo infantil.

Casi el 20% de los niños que están por debajo de la línea de pobreza se encuentran en la zona de riesgo o monitoreo en relación a las normas internacionales en desarrollo del lenguaje, contra un 12,4% de los niños sobre la línea de pobreza.  De las cinco áreas medidas por el instrumento ASQ-3 que mide comunicación, motricidad fina, motricidad gruesa, socioemocional y resolución de problemas, es justamente en el área de comunicación donde las brechas son las más pronunciadas.

Cuando se compara a los niños según el nivel de educación de sus madres y por ingreso de sus hogares, se encuentran brechas importantes en el desarrollo cognitivo. Como en varios otros contextos, estas brechas parecen aumentar con la edad de los niños, no así las brechas en desarrollo motor y socio-emocional.

Figura 1: Gradientes en el desarrollo cognitivo según ingreso y educación materna

En el área de nutrición, el 9% de los niños fueron diagnosticados alguna vez con anemia, con variaciones significativas según condición de pobreza. Estos valores contrastan mucho con otros resultados de estudios clínicos que ubican la prevalencia para menores de dos años en 31% y que dan a pensar en un sub-reporte de los  hogares. Nuestra colega, Rita Sorio, escribe en este artículo sobre lo mencionado.

Existe a su vez, una clara sobrecarga de trabajo de las madres que viven en situación de pobreza con relación al cuidado de los niños.  Es po­sible que estas circunstancias expliquen la mayor desvin­culación de las madres pobres de la esfera laboral, pero esto se podrá responder analizando su reinserción laboral en futuras olas de la ENDIS.  Por ejemplo, en los grupos de madres con más recursos,  la tasa de empleo femenino es prácticamente igual entre mujeres con y sin hijos menores de tres años, aproximadamente del 80%. Mientras que en el grupo de menos recursos, la diferencia es notable, el 36,1% entre mujeres con hijos y 52,5% entre mujeres sin hijos.  Si bien los hogares de menores recursos manifiestan que existen ofertas de centros de cuidado, la disponibilidad de horarios adecuados es mayor para los estratos económicos medios y altos.

El  40% de todos los niños menores de 3 años asiste a un centro de cuidado, tasa que disminuye dramáticamente al bajar la edad  y que es significativamente más baja para las familias más  pobres. El 60% de los niños que asisten a un centro preescolar concurre a un centro público. Pero existen  importantes diferencias por condición de pobreza, los niños en hogares po­bres asisten en un 90,7% a un centro público y 52,4% entre los niños con más recursos.

Figura 2: Asistencia a establecimiento educativo por edad, según quintil de ingreso

figura-2

Por último, la mayoría de las madres indicó que envía a sus niños a un centro de cuidado porque considera que es bueno para el niño (58,8%). Le sigue en importancia el he­cho de que la madre trabaja (27,2%). Estos motivos son los principales para todos los tramos educativos.

El desafío de la medición del desarrollo infantil

Los propios autores expresan que el estudio del desarrollo infantil presentó un fuerte desa­fío  pues implicó seleccionar un conjunto de instrumentos en un contexto de escasa experiencia en estudios pobla­cionales en el área.

El equipo de la encuesta, seleccionó cinco instru­mentos: tres de ellos apuntaron a relevar información proporcionada por los padres sobre diferentes aspectos del desarrollo de los niños (ASQ‑SEASQ‑3 y CBCL, aunque se combinaron con observación directa de los en­cuestadores) y dos fueron de observación directa (EEDP y TEPSI lenguaje). Estos instrumentos fueron aplicados por estudiantes de psicomotricidad lo que, acompañado por una excelente capacitación, aseguró una máxima calidad en la administración de los mismos.

Vale resaltar que la ENDIS es una encuesta interinstitucional co-ejecutada por el progra­ma Uruguay Crece Contigoel INE, y UDELAR.   Este primer reporte de resultados brinda un análisis de la situa­ción de la primera infancia con énfasis en su estado nu­tricional, situación sanitaria y desarrollo. Lamentablemente, existen varios excelentes estudios en estas áreas en Uruguay  pero ninguno representativo de la población en su conjunto.


Este articulo fue inicialmente publicado en el blog Primeros Pasos – Blog del BID sobre Primera Infancia, el 18 de Julio del 2016.

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