Energía solar: una revolución vertiginosa

Keyword: 
Climate change
Environmental policy
Topic: 
Environmental Economics

En 1543, Nicolas Copérnico a puertas de su muerte y consciente de provocar una gran revolución, publica De revolutionibus orbium coelestium (Sobre las revoluciones de las esferas celestes) donde sitúa al sol como el centro gravitacional de los planetas como la tierra. Hoy, se está gestando otra revolución, esta vez en la economía de la energía, con igual protagonista, el sol.

En el último sexenio, uno de los cuestionantes más importantes al momento de pensar en el futuro de la tierra es el desafío que implica el cambio climático y sus impactos económicos. Uno de los principales determinantes de la aceleración del cambio climático es la emisión de los gases de efecto invernadero (GHG por sus siglas en inglés) que en 2016, según el International Energy Agency (IEA), completan tres años consecutivos en mantenerse contantes en 32.1 mil millones de toneladas de CO2 a nivel global. Del total, el 42% proviene de Generación Eléctrica, 23% Transporte (la mayoría transporte terrestre 17%), 19% Manufactura y construcción y el resto atribuido a otros sectores. Este freno en el crecimiento de las emisiones a nivel global se debe principalmente a la sustitución de combustibles fósiles por energías renovables.

Entre las energías renovables la que irrumpió con fuerza en el mercado es la energía solar. En Latinoamérica para el 2016 se tiene una capacidad instalada de 2828 MW, según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA por sus siglas en inglés), del total el país que está explotando su potencial solar a un ritmo verteginoso es Chile con el 56.7% de la capacidad instalada liderando la capacidad de generación solar en la región en un periodo corto como se observa en la siguiente figura.

Figura 1: Capacidad Instalada en Energia Solar

De igual manera, en el mismo periodo de tiempo, el mundo se embarcó en la sustitución de combustibles fósiles que ocasionaron un crecimiento de la energía solar a nivel mundial de 30.5% promedio anual, explicado principalmente por el crecimiento en China del 83.6%, Estados Unidos 41.7% y Europa del 9.8%. En este contexto, Latinoamérica sin considerar a Chile creció a un 22.9% mientras Chile promedió un crecimiento de 432.1%. Este crecimiento acelerado ha provocado un cambio estructural en el mercado ya que si comparamos estas tasas de crecimiento en relación al nivel de capacidad instalada en las regiones antes mencionadas se puede evidenciar que la escala del crecimiento de la energía solar en Chile es significativa, inclusive en proporción al tamaño de otros mercado. Por ejemplo, en 2013 la capacidad instalada de Chile en comparación con la de Estados Unidos era de 0.1% y en 2016 esta representa el 4.6% como se ve en la figura 2.

Figura 2: Capacidad Solar Instalada en Chile

Este impulso solar provocó que inclusive en 2016, el costo marginal de algunas centrales en el norte de Chile llegue a cero [1]. El máximo número de días con costo cero registrado es 192 según datos del Centro de Despacho Económico de Carga (CDEC). Ante esta realidad, ¿Cuáles son las condiciones y los desafíos que son observadas por todo el mundo? Según el profesor de la universidad de Berkeley Lucas Davis [2], son cuatro las condiciones que provocan esta realidad solar en Chile.

Primero, el crecimiento de la demanda eléctrica per cápita desde 1971 a 2014 en promedio fue del 3.8% anual, y se espera que la demanda residencial [3] y la proveniente de la minería en los próximos años sostenga esta tasa. Segundo, el potencial natural, básicamente concentrado en el desierto de Atacama que tiene sectores donde no se registra un mililitro de lluvia desde que se tiene registro [4]. Tercero, los posibles sustitutos como el gas natural que llegó a costar USD15 por mil pies cúbicos y carbón que pese a ser más barato es resistido social y políticamente por sus contaminantes, abren un nicho a la energía solar. En cuarto lugar, la principal condición que hace que la industria solar en Chile sea robusta y sostenible en el largo plazo, es la ausencia de subsidios para su desarrollo y la competencia existente en el mercado. Un ejemplo de esto es la reciente licitación de venta de energía eléctrica en 2016, donde la empresa Solarparck Corp Tecnologica se adjudicó 120 MW de energía solar a USD29.10 MW por hora prácticamente a la mitad del costo de una central a carbón en Chile [5].

Así como Copérnico revolucionó la astronomía con el Sol, el gran desafío de la tierra de reducir la probabilidad de una catástrofe provocada por el aceleramiento del cambio climático, producto del incremento de emisiones de CO2 en gran parte producido por la generación eléctrica, se encuentra en aprovechar la reducción de emisiones que ofrece la energía solar y provocar otra revolución ahora energética. Un ejemplo destacable por sus condiciones es la experiencia chilena. Sin embargo, aún con las mejores condiciones la tarea pendiente es incrementar la flexibilidad de los sistemas de transmisión, para que la competencia por distintas fuentes energéticas sea abierta y resulte eficiente. De igual manera, los avances en la reducción de intermitencia y los precios a los cuales se compite en las ultimas licitaciones muestran que energías renovables como la solar llegaron para quedarse y que en el futuro es posible su desarrollo sin el costo fiscal que implica subsidiarlas como en el caso de España (ver Pizarro et al (2016)) o promesas como las del progreso incierto del Bala en Bolivia.


 Publicado inicialmente en el blog El Faro: un mundo de ideas, el 27 de Abril, 2017.

Referencias:

1. Ver link

2. Ver link

3. Gertler et al (2016)

4. Ver link

5. Bloomberg 2016

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