El impacto del COVID en la niñez panameña

Keyword: 
Education
Topic: 
Education - Health


Este post apareció originalmente en el blog Primeros Pasos – Blog del BID sobre Primera Infancia, el 14 de Septiembre del 2020.


Antes de la pandemia, el 35% de los niños menores de diez años en Panamá vivía en situación de pobreza multidimensional. A medida que la pobreza aumente, crezca la inseguridad alimentaria y se profundicen las brechas en el acceso a servicios educativos y de salud debido a la emergencia nacional por el COVID-19, la vulnerabilidad de los niños y la pérdida de capital humano también aumentará. Por ello, mitigar el impacto desproporcionado del coronavirus sobre los niños panameños debe estar en el centro de las políticas de recuperación.

Según proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la pobreza y pobreza extrema en Panamá aumentarán 2 puntos porcentuales en 2020 y se incrementará en hasta 3.9 puntos porcentuales el índice de Gini, que mide el nivel de desigualdad entre los habitantes del país. Los niños menores de cinco años son especialmente vulnerables en este contexto ya que, a diferencia de los adultos, quienes sufrirán un shock temporal en sus ingresos, los efectos en los niños menores de cinco años pueden ser permanentes por las insuficiencias de desarrollo cognitivo, no cognitivo y nutricional.

Atención integral a la primera infancia

En el caso de Panamá, antes de la pandemia, el 17,7% de los niños menores de 5 años ya sufría de desnutrición crónica (baja talla para la edad) según datos de la Secretaría Nacional para el Plan de Seguridad Alimentaria y Nutricional, y solo el 6% de los niños menores de 3 años estaba inscrito en algún programa de educación inicial. Debido a las restricciones de movilidad, su acceso a servicios preventivos de salud, como la vacunación, controles de crecimiento y desarrollo, y seguimiento nutricional, puede disminuir.  En tanto, el cierre de los centros infantiles y los preescolares a nivel nacional, puede contribuir, como advierte “El Alto Costo del COVID-19 para los niños”, a profundizar las brechas en el acceso a los servicios críticos para el desarrollo integral de la infancia.

La evidencia científica es contundente. Las condiciones de crecimiento y desarrollo alcanzadas por los menores de cinco años mejoran el rendimiento académico, disminuyen la deserción escolar y, por tanto, tienen un impacto en sus ingresos futuros. Proteger a los niños panameños de los efectos económicos y sociales provocados por el COVID-19, especialmente a quienes viven en situación de pobreza, debe ser una prioridad de las políticas de recuperación.

Tres recomendaciones para mitigar el impacto del COVID-19 en Panamá:

  1. Ampliar los servicios de protección social a los niños en situación de pobreza extrema que hoy se encuentran excluidos de los programas de transferencias monetarias condicionadas existentes.
  • Fortalecer la vigilancia nutricional y de salud de los niños menores de 5 años. Esto aseguraría la cobertura de servicios esenciales como la vacunación y la entrega de programas de alimentación complementaria. Algunos productos a incluir son la crema nutricional y micronutrientes para niños y madres gestantes en riesgo de desnutrición a través de entregas bajo estrictas normas de distanciamiento. 
  • Innovar en el formato de servicios de educación temprana para promover el desarrollo y aprendizaje de los niños en los hogares. Iniciativas como “Tu Caipi en Casa” impulsada por el Ministerio de Desarrollo Social o la “Mochila Cuidarte”, que llegará con una guía de actividades y juguetes a los hogares de 5.000 niños de áreas rurales y de difícil acceso son ejemplos de cómo se pueden adaptar los contenidos educativos para llegar a las familias más vulnerables aún en la pandemia. No obstante, también se pueden usar radios comunitarias, canales de televisión, servicios de telefonía y otras tecnologías. A través de estos medios, se puede orientar a los padres, madres y cuidadores acerca de cómo crear ambientes estimulantes en casa, establecer rutinas de cuidado, juego y desarrollo del lenguaje. Ejemplos abundan en la región y es posible aprender y adaptar diferentes herramientas al contexto panameño.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible desafían a los países a no dejar a nadie atrás. Aunque la pandemia amenaza con generar retrocesos en algunas de las esferas del desarrollo social, debemos priorizar la protección de los niños para que esta generación goce de las mismas oportunidades de desarrollo que sus pares mayores.

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