Evadiendo la trampa de ingreso medio en Colombia: un ejercicio de priorización de políticas

Keyword: 
Inequality
Topic: 
Poverty - Inequality - Aid Effectiveness

Colombia tiene la oportunidad de dar el salto a una economía de ingreso alto con mayor movilidad social. Construyendo sobre las mejoras sociales y económicas en las pasadas décadas, este blog presenta la priorización de políticas que Colombia deberá seguir implementando con el fin de impulsar la productividad, consolidar la clase media y reducir las desigualdades de ingresos y territoriales.

Después de haber logrado mejoras sociales y económicas en las últimas décadas, Colombia puede lograr ser una economía de ingreso alto de forma sostenible e inclusiva si prosigue con la agenda de reformas estructurales. Colombia ha alcanzado un crecimiento económico estable y una reducción considerable de la pobreza, así como el crecimiento de una clase media consolidada. No obstante, este dinamismo es aún menor que el de las economías líderes en Asia o en la propia región, y supone que Colombia se mantendría en torno a una década más en el rango medio de ingreso por habitante y todavía con cerca de un 40% de clase media vulnerable con el riesgo de caer en la pobreza.

La priorización de políticas para superar la denominada “trampa del ingreso medio” de forma sostenible y efectiva es fundamental en un contexto de restricciones presupuestarias. La “trampa del ingreso medio” se refiere al fenómeno en el cual tras un rápido crecimiento registrado en etapas iniciales de desarrollo, el crecimiento se estanca cuando los países alcanzan niveles medios de ingreso, como es Colombia y la gran mayoría de países de la región (Eichengreen, Park y Shin, 2011; Felipe, Abdon y Kumar, 2012; Aiyar et al., 2013). En los países de bajos ingresos, el crecimiento aumenta sobre todo a través de la reasignación del trabajo desde actividades y empresas de baja productividad a otras de alta productividad. Sin embargo, al llegar a niveles de ingreso medio y ante todo acercándose a ingreso alto, como es el caso de Colombia, son necesarios nuevos motores de crecimiento económico, basados en industrias manufactureras y de servicios intensivas en capital y en mano de obra cualificada (Kharas y Kohli, 2011).

Dar el salto a ingreso alto en Colombia requiere de mejoras en productividad laboral, la cual solo representa el 30% del promedio de los países de la OCDE. Con el fin de determinar las principales prioridades de política pública, hemos diseñado una herramienta basada en un análisis discriminante lineal, incluyendo las experiencias de cerca de 80 economías emergentes y de alto ingreso (Melguizo, Nieto-Parra, Perea y Pérez, 2017). La herramienta se basa en una comparación de 22 dimensiones institucionales y socio-económicas entre los países que han logrado escapar de la trampa del ingreso medio frente a aquellos que están en el rango medio de ingreso por habitante desde los años 1950s. El análisis hace hincapié en los rasgos estructurales de cada país y sus características pasadas, y reconoce que no existe una única senda de desarrollo y las prioridades de política difieren entre economías. En el caso de Colombia se identifica mediante un método de control sintético las experiencias de países con estructuras económicas similares (países benchmark), como es la relevancia de las materias primas, sugiriendo inspirarse en países de la OCDE como Australia, Canadá, Letonia o Dinamarca.

Las prioridades para superar la trampa del ingreso medio en Colombia según esta metodología serían reforzar las instituciones, avanzar en la calidad de la educación y las competencias y habilidades, desarrollar los mercados financieros y robustecer la política fiscal (Gráfico 1). Éstas son las dimensiones donde el país muestra un mayor rezago con respecto al total de países que dieron el salto a ingreso alto, y están asociadas a experiencias positivas de crecimiento y productividad en Europa, Asia y Oceanía en las últimas décadas (Gráfico 2). Las prioridades mencionadas están, de hecho, en línea con otros análisis desarrollados en la OCDE (OCDE, 2017) y los diagnósticos de otros organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID, 2016), el Foro Económico Mundial (WEF, 2017), o en el país el Consejo Privado de Competitividad (CPC, 2017), así como las áreas de política incluidas en el Plan Nacional de Desarrollo 2014-18 producido por el Departamento Nacional de Planeación.

La buena noticia es que en todas estas áreas el recién culminado proceso de acceso a la OCDE, las experiencias en países miembros, así como los estudios, recomendaciones y estándares ayudan (véase por ejemplo OCDE, 2015).

Hacia instituciones más sólidas

Colombia ha adelantado varias reformas para fortalecer las instituciones y el nexo con el sector privado. Éste es el caso de Colombia compra eficiente para compras públicas, los avances en el marco regulatorio e institucional más apropiado para las alianzas público-privadas o el progreso en el gobierno corporativo de las empresas públicas, varias de ellas de la mano de la OCDE. Sin embargo, como se señala en la última edición de Perspectivas Económicas de América Latina 2018 (OCDE/CAF/CEPAL, 2018), Colombia tiene camino por recorrer. Los avances en políticas de integridad, si bien son notables, no han progresado al ritmo de las mayores demandas de la sociedad, lideradas por una clase media consolidada que representa cerca de un tercio de la población (frente a menos de uno de cada cinco hace quince años). El fortaleciendo de las instituciones es preciso tanto a nivel nacional como subnacional. La agenda institucional debe también repensar el nexo de los Estados y los mercados, y complementar la estrategia de apertura comercial con estrategia de desarrollo productivo. 

Promoviendo una educación de calidad

Colombia ha ido reforzando diferentes programas educativos, como “De cero de a siempre”, “Todos a aprender” o “Ser pilo paga”, en parte con el apoyo de revisiones de educación de la OCDE en Colombia y a la rica información que las pruebas PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes). Las reformas deben continuar y el análisis del uso de los recursos en educación que la OCDE está llevando a cabo o la participación de Colombia en 2018 en el Estudio Internacional sobre Enseñanza y Aprendizaje (TALIS, por sus siglas en inglés) ayudará al país a aumentar la efectividad del gasto, así como a tratar áreas clave de la política docente. Las mejoras educativas en competencias y habilidades en el mercado laboral son especialmente efectivas para seguir reduciendo la informalidad, en una economía donde hoy más de un 60% de las empresas formales encuentran dificultades para cubrir sus plazas, según una reciente encuesta (Centro de Desarrollo de la OCDE, ManpowerGroup y ANDI, 2018, de próxima publicación).

En búsqueda de mercados financieros más desarrollados

En los últimos años se dio blindaje a la Superintendencia Financiera con mayor independencia y se adoptó una regulación consolidada a conglomerados financieros. Sin embargo, aún persisten retos para mayor inclusión financiera y un mercado de capitales más líquido y con mayores emisores privados para financiar las necesidades de inversión privada. Para esto, por ejemplo, se requiere evitar los efectos de crowding-out que crean los incrementos de la deuda pública sobre el desarrollo de los mercados financieros en Colombia, reto íntimamente relacionado con el robustecimiento de la posición fiscal.

Fomentando una mejor política fiscal para financiar el desarrollo

La incorporación de Colombia a estándares de mayor transparencia e intercambio de información, tales como el Foro Global sobre Transparencia Fiscal o el Plan de acción contra la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios dotan al país de mejores respuestas ante prácticas de elusión y evasión de impuestos. La agenda pasa además por reforzar el músculo tributario en una economía que recauda un 19.8% del PIB, inferior no solo al promedio de la OCDE (34.3% del PIB) sino también al de América Latina y el Caribe (22.7% del PIB) según las Estadísticas tributarias en América Latina y el Caribe (OCDE/CEPAL/CIAT/BID, 2018). Cómo se recauda y cómo se gasta es tan importante como cuánto se recauda. Mientras que en las economías de la OCDE, los impuestos y transferencias contribuyen a la reducción del coeficiente Gini en aproximadamente dieciséis puntos porcentuales, en Colombia apenas lo mueve un punto, prueba del gran margen de mejora. Seguir trabajando de la mano de la OCDE en búsqueda de una estructura del sistema tributario más dependiente de impuestos directos a personas naturales y continuar mejorando sistemas anti-evasión son elementos fundamentales para financiar los servicios públicos que la clase media solicita y requiere.

Todas estas iniciativas han de ser articuladas dentro de una política innovadora de desarrollo productivo, en la cual un componente central es el de la transformación digital (véase ANDI, 2018 para una visión reciente desde el sector privado). La cuarta revolución industrial abre la posibilidad a aquellos que sepan aprovecharla – y de ahí las prioridades en instituciones, capital humano, desarrollo financiero y política fiscal - de acelerar la convergencia social y económica, y aplicar las buenas prácticas que hoy solo se ven en los países que están en la frontera.

La agenda de desarrollo es ambiciosa, pero alcanzable. Así se permitiría avanzar hacia un mayor bienestar de todos los colombianos, logrando salir de forma sostenible e inclusiva de cerca de 70 años de una economía de ingreso medio.


Nota: Las opiniones reflejadas en este artículo no necesariamente expresan la visión de la OCDE, del Centro de Desarrollo de la OCDE o la de sus países miembros. Una versión sintetizada fue publicada en el diario económico Portafolio el 23 de julio de 2018.

Referencias:

ANDI (2018), Colombia, un país digital: Análisis, ideas y propuestas para impulsar el desarrollo de Colombia en la nueva economía, Agosto, Cámara de Industria y Servicios, ANDI.

Aiyar, S , D. Puy, L. Zhang, Y. Wu y R. Duval (2013), “Growth slowdowns and the middle-income trap”, IMF Working Paper, No. 13/71, Fondo Monetario Internacional, Washington, D.C.

Banco Interamericano de Desarrollo – BID (2016), Colombia. Hacia un país de altos ingresos con movilidad social.

Centro de Desarrollo de la OCDE, ManpowerGroup y ANDI (2018), Hacia una América Latina 4.0: Cerrando la Brecha de Habilidades. Paris, Ciudad de México y Bogotá. De próxima publicación.

Consejo Privado de Competitividad - CPC (2017), Informe Nacional de Competitividad 2017-2018.

Departamento Nacional de Planeación (2015), Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018.

Eichengreen, B., D. Park y K. Shin (2011), “When fast growing economies slow down: International evidence and implications for China”, NBER Working Paper, No. 16919, National Bureau of Economic Research, Cambridge, Estados Unidos.

Felipe, J., A. Abdon y U. Kumar (2012), “Tracking the middle-income trap: What is it, who is in it, and why?”, Levy Economic Institute Working Paper, No. 715, Levy Economics Institute of Bard College, Annandale-on-Hudson, NY.

Foro Económico Mundial (2017), The Global Competitiveness Report 2017–2018.

Kharas, H. y H. Kohli (2011), “What is the middle income trap, why do countries fall into it, and how can it be avoided?”, Global Journal of Emerging Market Economies, Vol. 3/3, pp. 281-289, Sage Publications, Thousand Oaks, CA.

Melguizo, A., S. Nieto-Parra, J. Perea y J. Pérez (2017), “No sympathy for the devil! Policy priorities to overcome the middle-income trap in Latin America”, OECD Development Centre Working Paper, 340.

OCDE/CAF/CEPAL (2018). Perspectivas económicas de América Latina 2018: Repensando las instituciones para el desarrollo.

OCDE/CEPAL/CIAT/BID (2018), Estadísticas tributarias en América Latina y el Caribe 2018, OECD Publishing, Paris.

OCDE (2015). Colombia: políticas prioritarias para un desarrollo inclusivo. Paris: OECD Publishing.

OCDE (2017), Economic Policy Reforms 2017: Going for Growth, OECD Publishing, Paris.

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