Mentoría por los niños: modelando interacciones para el desarrollo infantil

Keyword: 
Education
Topic: 
Education - Health

Imagínense a un cuidador interactuando sonriente con un niño, describiendo el movimiento de sus manos o arrullándolo con una voz suave para que duerma. ¿Qué está sucediendo en el cerebro del niño con esta interacción?

Se construye un sentido de seguridad y confianza, y se desarrollan destrezas de lenguaje y comunicación. Estas interacciones, aparentemente triviales, son fundamentales para el crecimiento y el desarrollo cerebral del niño, particularmente durante sus primeros tres años de vida. Las semillas para la resolución de problemas, la comunicación, las habilidades para toda la vida y el bienestar general se siembran cotidianamente en esta etapa sensible en la que es crucial fomentar relaciones de confianza y entornos de aprendizaje que respondan a las necesidades del niño.

Los bebés y los niños pequeños requieren un cuidado que responda a sus necesidades y maneras de ser, y tome en cuenta sus interacciones particulares para relacionarse. Sin embargo, los profesionales de la primera infancia que trabajan en entornos de cuidado infantil no siempre se dan cuenta de que estos actos, aparentemente simples, son muy significativos en la vida de un niño. Se han involucrado en estas interacciones tan a menudo, que no saben cuan intencionales pueden ser. Así, es fundamental que los adultos responsables del cuidado, el desarrollo y el bienestar general de los niños, estén conscientes, comprendan, tengan el conocimiento y la seguridad en sí mismos de que sus interacciones producen un impacto enorme en las vidas de los niños, particularmente en la de los bebés y los niños pequeños.

Las estrategias de mentoría como una vía hacia el cuidado de calidad

Las estrategias de mentoría pueden impulsar estrategias duraderas para la calidad de los entornos de cuidado en la primera infancia. Específicamente, el Marco de la Mentoría Basada en Fortalezas (MMBF), inmerso en una relación de confianza, construye fortalezas en los cuidadores y conduce a la toma de decisiones informadas sobre el modo en que los adultos deberían interactuar con los niños pequeños.

Al construir las fortalezas de los cuidadores, y a partir de lo que ya están haciendo bien, el MMBF escalona el andamiaje (scaffolding) de su aprendizaje hacia el siguiente nivel, permitiéndoles, a su vez, apoyar de mejor modo el aprendizaje del niño. Es posible que los propios cuidadores no sepan en qué consiste ese andamiaje para el aprendizaje y pueden subestimar su importancia, de modo que experimentarlo por ellos mismos puede proporcionarles un trampolín para desarrollar sus destrezas y su conocimiento de cómo apoyar a los niños mediante esta técnica de aprendizaje.

El Marco de la Mentoría basado en Fortalezas fue desarrollado durante un periodo de dos años en los que se trabajó directamente con cuidadores con antecedentes, niveles educativos y experiencia diversos. Es un componente, o vía, de una Teoría del Cambio que conduce a la formación de profesionales de la infancia temprana empoderados y receptivos, particularmente en entornos de cuidado familiares.

Figura 1: Teoría del cambio para profesionales de la primera infancia - EMPODERADOS Y RECEPTIVOS

Cómo funciona la mentoría basada en fortalezas

El cambio sustentable en los programas de primera infancia es gradual y no puede producirse de la noche a la mañana. Para lograr un cambio significativo y sustentable, resulta particularmente útil aplicar la teoría del aprendizaje de adultos y la metacognición durante las sesiones de mentoría con los profesionales del cuidado infantil.

Crear un sentido de pertenencia en la persona recibiendo la mentoría —comenzando por dónde está, en oposición a lo que aún no ha logrado— es fundamental para construir confianza, autoestima, conocimiento y competencia. Al construir su autoestima y mediante una variedad de cuestionamientos e interacciones reflexivas intencionales, el aprendizaje se vuelve más evidente y exitoso. Un aspecto clave del aprendizaje es estar consciente de lo que uno sabe o no sabe. Como lo explicó una cuidadora: “¡Yo no sabía lo que no sabía, pero ahora lo sé!”.

Las relaciones y las estrategias basadas en fortalezas son la base para elaborar los objetivos de corto y largo plazo entre el mentor y quien recibe la mentoría. Las sesiones de mentoría individual se refuerzan con sesiones grupales mensuales que también construyen fortalezas y contenidos asociados con la calidad, tales como involucrar a los niños en interacciones significativas, asegurando que se apliquen las prácticas de salud y seguridad y haciendo participar a las familias. Los recursos y los procesos de evaluación se seleccionan y utilizan durante las sesiones de mentoría y los talleres mensuales, aplicando un enfoque de calidad basado en fortalezas.

Figura 2: Ciclo iterativo del Marco de Coaching basado en fortalezas – MCBF

Construir entre el personal un plantel de profesionales competentes, que respondan a las necesidades y maneras de ser del niño, y que estén debidamente informados, requiere un enfoque integral. Si nos proponemos lograr conocimientos y competencias sustentables para los cuidadores, es necesario hacerlo en el contexto de relaciones de confianza que reflejen su interacción con los niños, y la mentoría basada en fortalezas puede producir este resultado.

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