Panamá, ¿un nuevo país de ingreso alto en América Latina?

Keyword: 
Economic growth
Topic: 
Macroeconomics - Economic growth - Monetary Policy

La economía panameña ha sido una de las más dinámicas del mundo en los últimos años. Entre 2006 y 2017 el crecimiento promedio anual fue del 7,2%, frente al 2,9% de América Latina y Caribe (ALC) y el 1,8% de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Econnómico (OCDE).

Como consecuencia, Panamá se ha convertido, junto con Chile, en el país de mayor ingreso per cápita de América Latina (AL) y ha alcanzado la categoría de país de altos ingresos. Durante este tiempo ha logrado, además, consolidar su marco macroeconómico. El elemento catalizador de este proceso ha sido la expansión del Canal de Panamá. Su impacto directo ha sido sustancial, pero mucho más lo ha sido su efecto indirecto a través de la inversión privada. Actualmente Panamá tiene una de las tasas de inversión y ahorro más altas del mundo, prácticamente el doble que la OCDE.

El gran reto en los próximos años es mantenerse como país de ingreso alto y hacerlo de un modo más inclusivo del logrado hasta la fecha. Prueba de la dificultad de este reto es que pocos países en el mundo han sido capaces de transitar con éxito desde la condición de ingreso medio a la de ingreso alto. Desde que en 1987 el Banco Mundial comenzara a publicar en el marco de los World Development Indicators la clasificación de países por niveles de ingreso, si dejamos a un lado los grandes productores de petróleo y algunas naciones de muy poca población, solo 12 países en el mundo han recorrido con éxito esa transición y, de ellos, únicamente tres no pertenecen a la Unión Europea: Chile, Corea del Sur y Uruguay.

Para superar con éxito ese gran reto, creemos que el país debe abordar cuatro desafíos fundamentales. En primer lugar, aumentar la competitividad y lograr una transformación productiva que haga al país menos dependiente del sector construcción y logre una mayor penetración exterior. El segundo de los desafíos es aumentar el nivel educativo de la población, pues en este ámbito Panamá muestra resultados incluso peores que la región. El tercero es mejorar la calidad institucional, lejos del que corresponde al nivel de ingresos del país. Finalmente, Panamá debe lograr una mayor cohesión social y territorial ya que, a pesar de los avances registrados, el éxito económico no se ha traducido en la misma medida en logros sociales. Junto a estos cuatro desafíos, existe otro de carácter transversal: la buena gestión de los recursos hídricos, clave para el funcionamiento del Canal y, por ende, para el conjunto de la economía.

A nuestro juicio, Panamá debe enfrentar estos desafíos de forma equilibrada, pues todos ellos guardan una estrecha relación entre sí. Para ello, el país cuenta con una serie de activos importantes que pueden facilitar su consolidación como país de altos ingresos. Entre ellos, destacan su conglomerado logístico, su estabilidad macroeconómica y capacidad financiera, el relativamente alto nivel de seguridad del país, su conectividad y, por último, el carácter cosmopolita que ha adquirido la Ciudad de Panamá y que facilita el desarrollo del sector turístico y la atracción de capital humano e inversión extranjera.

Lo que hay en juego es importante no solo para Panamá, pues incorporar a este país al reducido grupo de naciones que han consolidado su estatus de ingreso alto hará que América Latina sume, junto a Chile y Uruguay, a un nuevo miembro. Panamá podría ser la tercera nación latinoamericana de altos ingresos y la primera fuera del Cono Sur.


Para ampliar la información aquí presentada, puede consultar la publicación BIDeconomics Panamá aquí: https://publications.iadb.org/es/bideconomics-panama-desafios-para-consolidar-su-desarrollo

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