Invertir en salud y Desarrollo Infantil Temprano genera amplias ganancias en Paraguay

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Este post apareció originalmente en el blog Primeros Pasos – Blog del BID sobre Primera Infancia, el 8 de Abril del 2019.


¿Sabías que un único depósito de USD 2000 en una cuenta de inversión de retiro de un niño recién nacido podría incrementarse a más de USD 220.000 para cuando cumpla 65 años, pero si esperas a invertirlos hasta que cumpla veinte, esos USD 2000 se convierten en apenas USD 50.000? Es una diferencia de USD 170.000. Estas cifras revelan la magia de invertir en Desarrollo Infantil Temprano (DIT) y el impacto decisivo a lo largo de la vida de una persona.

Hay estudios que demuestran que la inversión a temprana edad reporta la tasa de retorno más alta que en cualquier otra etapa. Esto se debe a la “complementariedad dinámica”, un concepto desarrollado por el Premio Nobel James Heckman, según el cual la generación de capacidad en los niños crea más capacidad en el individuo y la sociedad como un todo. Por lo tanto, las intervenciones de alta calidad en DIT que generan capital humano en las etapas tempranas aumentan el impacto de las inversiones en educación, capacitación y otras áreas, logrando mejores resultados de desarrollo.

Aplicando este concepto en Paraguay

En el marco del Plan Nacional de Desarrollo Integral de la Primera Infancia (2011-2020), el Ministerio de Salud de Paraguay desarrolló, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, uno de los primeros programas de DIT del país diseñado para beneficiar a poblaciones vulnerables. Conocido como Modelo de Atención Integral al Desarrollo Infantil Temprano, el MAIDIT aprovecha la circunstancia de que en Paraguay el mayor contacto con los niños pequeños se hace a través de la red de servicios de salud. Por ende, la mayor parte de los recursos del programa se destinan a fortalecer los servicios de atención primaria, asegurándose de que incluyan componentes de DIT.

El préstamo promueve el desarrollo cognitivo, emocional y físico de niños vulnerables menores de cinco años, así como la detección oportuna y el tratamiento de retrasos en su desarrollo. Financia, asimismo, mejoras de infraestructura en las Unidades de Salud Familiar y capacitación de los equipos de salud que trabajan con las familias en la promoción del DIT. Esto incluye fomentar prácticas de crianza positivas y estimulación del desarrollo infantil a través de talleres comunitarios y visitas domiciliarias.

Hace tres años visité por primera vez la Unidad de Salud Familiar de Miraflores en San Lorenzo, a menos de una hora de Asunción, la capital, para explorar cómo podría implementarse este modelo en ese lugar. Me sorprendió encontrar a esa unidad dilapidada, sin los recursos humanos necesarios y con poco espacio para una prestación de servicios funcional.

Otras visitas de campo confirmaron que este problema era más que común entre las Unidades de Salud Familiar en Paraguay. Habitualmente carecen de recursos humanos suficientes (especialmente de agentes comunitarios), de infraestructura física y equipamiento médico y administrativo. Aunque desde 2008 estas unidades de salud han sido consideradas como una piedra angular de la reforma del modelo de salud basado en atención hospitalaria en Paraguay, la cobertura actual se mantiene baja, en alrededor del 33%.

Repensando la estrategia

Este diagnóstico indujo a un cambio en la estrategia de implementación del proyecto, no solo para avanzar en la formulación del MAIDIT, sino también para adoptar medidas estructurales a fin de mejorar la calidad de las Unidades de Salud Familiar. Este enfoque proveería una plataforma sólida para implementar el MAIDIT y mejorar la calidad de la atención primaria familiar en la nación. El proyecto se ajusta claramente a las prioridades nacionales actuales de expandir la atención primaria e invertir en la primera infancia.

Ya en 2019, se ha reformulado el enfoque utilizado y la Unidad de Salud Familiar de Miraflores que visité en 2016 ha sido reconstruida y fue recientemente inaugurada. Es una de las primeras Unidades de Salud Familiar, de las 804 que existen, en obtener certificación del Ministerio de Salud por cumplir con todos los estándares de calidad, incluidos un equipamiento médico completo y un equipo entero de profesionales de la salud, tal como lo requiere el modelo.

El tiempo de invertir es ahora

Este progreso es realmente alentador por dos razones. Primero, la presencia de Unidades de Salud Familiar en Paraguay guarda relación con la reducción de la mortalidad materna e infantil. Sin embargo, a menudo no cuentan con suficientes recursos y operan en condiciones precarias. En segundo lugar, la aplicación de pruebas de desarrollo (Batelle) en el primer grupo de Unidades de Salud Familiar que participan en el proyecto de DIT muestra que más de una cuarta parte de los niños menores de 5 años presentan algún grado de retraso en el desarrollo, con un rezago que aumenta con la edad.

Esto muestra la importancia no solo de continuar expandiendo y mejorando la atención primaria a través de las Unidades de Salud Familiar, sino también de implementar el MAIDIT e identificar y tratar los retrasos de manera oportuna. No hacerlo perjudica el desarrollo de los niños de por vida, debilitando su desempeño escolar, sus resultados de empleo y de salud, y exacerbando a la vez las desventajas que todo ello supone para las personas en situación de pobreza.

El lema del BID es “Mejorando Vidas”. La evidencia demuestra que debemos comenzar a hacerlo a una edad temprana. Las inversiones en primera infancia generan resultados positivos en salud y educación, y vuelven más productiva la inversión futura en construcción de capacidades. Al igual que el depósito hipotético de USD 2000 que mencioné al comienzo, la inversión en esta etapa de la vida de los niños abona a su bienestar y, por su efecto acumulativo, potencia el desarrollo de Paraguay.

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