Economic Development: What Everyone Needs to Know

Topic: 
Politics and Economy
Poverty - Inequality - Aid Effectiveness
Fiscal Policy - Public and Welfare Economics
Year: 
2014
Review by: 
Eduardo Lora
Author(s): 
Marcelo Giugale
Publisher: 
Oxford University Press
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En la última década ha ocurrido una revolución en la práctica del desarrollo económico. Se ha abandonado el dogmatismo y, en lugar de las recetas universales basadas en teorías simplistas, se ha abierto espacio a la experimentación y a la diversidad. Por contradictorio que pueda sonar, el Banco Mundial ha sido uno de los bastiones de esta revolución. Digámoslo mejor: algunos grupos e individuos dentro del Banco Mundial han sido puntas de lanza en esta revolución. Marcelo Giugale es uno de ellos: durante 25 años en cuatro continentes ha participado en la concepción, la ejecución y la evaluación de cientos de proyectos e iniciativas para mejorar el funcionamiento de las economías y la vida de la gente.

Este libro destila esas experiencias en una serie de breves ensayos que buscan responder en forma directa y en lenguaje sencillo las preguntas que mucha gente se hace sobre las políticas de desarrollo. La mayoría de las preguntas son muy relevantes para los países latinoamericanos: ¿Por qué no se hacen las reformas más obvias? ¿Funciona la descentralización? ¿Son una maldición los recursos naturales? ¿Cómo prepararse para la nueva crisis mundial?

Los temas más innovadores tienen que ver con las nuevas formas de hacer política social utilizando alta tecnología informática. El autor muestra en forma convincente por qué la erradicación de la pobreza exige que los gobiernos conozcan individualmente a los pobres para establecer sus necesidades, e identificar sus comportamientos y vulnerabilidades, ya que de otra forma es imposible ofrecerles ayuda de la forma y en el momento en que la necesitan. Esa relación personal entre el gobierno y los ciudadanos no es tanto cuestión de dinero, como de información, que ya es posible obtener gracias a Google, los teléfonos inteligentes, las tarjetas digitales y otras invenciones de fácil adaptación en los países en desarrollo.

Giugale argumenta que posiblemente el funcionamiento de las democracias sufrirá una revolución en la medida en que el público tenga más información sobre a quién benefician los gastos, qué entidades e incluso qué funcionarios públicos cumplen mejor con sus responsabilidades, y qué programas son más efectivos y por qué. El electorado tendrá cada vez mayor capacidad de denunciar y avergonzar a los malos políticos, y esto hará más efectivo el control democrático.

El tono optimista de todo el libro a veces resulta exagerado. En democracias bien consolidadas, la combinación de “liderazgo, democracia participativa e información amigable” puede acelerar la implementación de buenas políticas, pero ésta es una fórmula ilusa e inalcanzable en regímenes autoritarios e incluso en democracias tan descompuestas como Argentina o Venezuela, para no ir más lejos.

No obstante, el tono optimista es una gran virtud en la mayor parte del libro, porque entusiasma al lector con los temas de política pública que deben interesarnos a todos. Yo lo recomendaría como lectura básica en cualquier curso introductorio sobre políticas públicas y sobre desarrollo económico. Cada una de las preguntas-ensayo en que está organizado puede servir como tema de debate para iniciar una clase o para motivar una investigación más formal. Pero, a quien más recomendaría yo este libro sería a los “hacedores de política”, sean funcionarios de gobierno, congresistas o consejeros, cuyas buenas intenciones a menudo van mucho más aprisa que sus conocimientos sobre políticas de desarrollo económico y social.

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