Mejores Pensiones, Mejores Trabajos I

Keyword: 
Social security
Topic: 
Fiscal Policy - Public and Welfare Economics

La baja cobertura de los sistemas de pensiones de la región constituye una deuda implícita sobre la cual los países deben actuar cuanto antes

En las décadas de los años 80s y 90s América Latina y el Caribe emprendió una ambiciosa agenda de reformas de la seguridad social que, en gran medida, buscaba devolver la sostenibilidad financiera a los sistemas de pensiones, y simultáneamente, generar una conexión clara entre contribuciones y beneficios que permitiera un incremento paulatino del porcentaje de trabajadores que cotizaban, y eventualmente del porcentaje de adultos mayores con una pensión.

Las reverberaciones de estas reformas han sido múltiples y un gran número de investigaciones han abordado los méritos y problemas de la introducción de sistemas de contribución definida y capitalización individual (generalmente llamados ‘sistemas privados’) vis-a-vis los sistemas públicos de reparto. Sin embargo, muchos menos analizado y discutido ha sido el hecho que independientemente del sistema de pensiones (capitalización o reparto), la cobertura de los mismos depende de la capacidad de los mercados laborales de generar trabajos donde se aporte a los sistemas previsionales, es decir, trabajos formales, y que la cobertura, tanto de los países que reformaron como de los que no reformaron, sigue siendo en general baja.

Hoy en día, sólo 4 de cada 10 ciudadanos mayores de 65 años está recibiendo una pensión contributiva, y entre los que sí tienen una pensión, el 60% recibe menos de 10 dólares diarios. Ello supone que los dos objetivos fundamentales de los sistemas previsionales, la eliminación de la pobreza en la vejez y el mantenimiento de un nivel adecuado de vida de los trabajadores cuando dejan de trabajar sólo se cumplen para un número muy reducido de adultos mayores en la región. En algunos países se han desarrollado sistemas de pensiones no contributivas, o también llamadas sociales, es decir transferencias a cargo de presupuestos generales, para personas adultas mayores que no han contribuido. Éstas han permitido elevar la proporción de adultos mayores que reciben una pensión, a más de seis de cada diez, si bien con beneficios en general reducidos (Gráfico 1).

Sin negar sus logros en materia de protección social, las pensiones no contributivas generan deudas implícitas a los sistemas de pensiones, en muchos casos no cuantificadas. Asimismo, dependiendo de las condiciones en las que se expandan pueden generar incentivos a que las personas no contribuyan al sistema de pensiones. Esto es particularmente cierto en el caso de trabajadores de bajos ingresos donde en algunos países, pueden recibir la misma pensión si han contribuido durante toda su vida laboral o si nunca han contribuido. Por ello, la expansión de las pensiones no contributivas podría generar una relación de compromiso entre aumentar la cobertura hoy y el empleo formal hoy, es decir la cobertura de mañana.

En este contexto se enmarca el libro Mejores Pensiones, Mejores Empleos: hacia la Cobertura Universal en América Latina y el Caribe (Bosch, Melguizo, Pagés, 2013). En él exploramos la interdependencia de doble direccionalidad entre los sistemas de pensiones y el desempeño del mercado de trabajo en América Latina y el Caribe. En él presentamos un marco conceptual para entender y sistematizar lecciones que surgen de ese diagnóstico, analizamos de forma crítica diferentes reformas recientes orientadas a generar mayor cobertura, y presentamos algunas direcciones acerca de cómo avanzar reformas que aumenten la cobertura previsional, preserven o incluso mejoren los incentivos a contribuir, y sean fiscalmente sostenibles. El propósito no es prescribir recetas ni fórmulas únicas, sino ayudar a entender las causas de determinados hechos previsionales y a establecer las posibles vías de mejora, tomando como punto de partida la evidencia acumulada proveniente de las políticas ya implementadas y la propia heterogeneidad de la región. 

Gráfico 1. Cobertura previsional en América Latina y el Caribe, 2010
Cobertura previsional en América Latina y el Caribe
Fuente: Bosch, Melguizo y Pagés (2013)

De nuestro análisis se desprende que la región debe tomar acción en el tema previsional lo antes posible. La población en América Latina y el Caribe es aun joven, pero está envejeciendo rápidamente. Mientras en 2010 el porcentaje de adultos mayores de 65 años apenas representaba el 6,8% de la población, las proyecciones señalan que en apenas cuatro décadas ese grupo etario será equivalente al 19,8% del total de habitantes de la región (Celade, 2011). Según estas cifras habrá en el 2050 más de 144 millones de personas con 65 años o más, casi cuatro veces más que los 40 millones actuales (Gráfico 2).

Gráfico 2. Proyección demográfica de América Latina y el Caribe, 2010-2050
Proyección demográfica de América Latina
Fuente: Celade y Naciones Unidas

Si no se establecen los mecanismos para evitar la caída del ingreso con la vejez, los avances que se han logrado en la reducción de la pobreza y la desigualdad se podrían revertir. Sin embargo, la estructura con la que cuenta la región para afrontar este desafío de cobertura previsional es sumamente frágil. Los sistemas previsionales contributivos, apoyados en el mercado laboral, que se ocupan de trasladar consumo presente (el que se produce cuando la persona trabaja) a consumo futuro (el que se realiza cuando el individuo no puede trabajar) no están siendo capaces de canalizar ahorro para la vejez mientras esta población está todavía en edad activa, y esta situación no cambiará sustancialmente aún si el crecimiento continúa al ritmo observado en la última década. Según nuestras proyecciones, en ausencia de reformas, entre el 47% y el 60% de esos 144 millones de adultos mayores en el año 2050 (alrededor de 66 millones a 83 millones de personas) va a llegar a la jubilación sin haber generado el ahorro necesario para financiar una pensión adecuada durante su vejez. Este déficit de cobertura será más elevado entre las mujeres que entre los hombres, y estará particularmente concentrado entre aquellos que fueron trabajadores de ingresos medios y bajos ingresos, trabajadores asalariados en empresas pequeñas y trabajadores no asalariados.

Esta baja cobertura acarreará importantes consecuencias sociales, políticas, fiscales y económicas. La mayor esperanza de vida y la reducción del tamaño de las familias implicará que el cuidado de los adultos mayores supondrá un esfuerzo mayor, y competirá con inversiones en salud, educación o, incluso, en vivienda que las familias deben hacer para las siguientes generaciones. Sin embargo, debido al curso de la demografía, los adultos mayores de 65 años van a constituir entre el 20% y el 30% del electorado potencial en la región y, por lo tanto, sus demandas serán determinantes para elegir un gobierno u otro. En ese contexto, compensar la falta de cobertura de pensiones resultará, probablemente, uno de los requerimientos de esas generaciones de adultos mayores, y por lo tanto, la falta de cobertura supone un costo fiscal latente en la región. Es bastante impensable que los gobiernos democráticos de América Latina y el Caribe van a poder ignorar las demandas de un creciente porcentaje de la población, por lo cual es bastante plausible que los países de la región deberán destinar más y más recursos para suplir esta falta de cobertura previsional. Cómo se cierren las brechas de cobertura puede impactar en el funcionamiento de los mercados de trabajos, la inversión y la productividad a largo plazo de los factores de producción.

Por todo ello, las pensiones están llamadas a convertirse en uno de los ejes centrales de la política económica y social de América Latina y el Caribe de las próximas décadas. Cómo la región enfrente este problema será determinante para los patrones de empleo formal, ahorro y productividad, y en definitiva para el bienestar y la calidad de vida de los habitantes de la región.


Referencias

Bosch, M., A. Melguizo y C. Pagés. 2013. Mejores pensiones, mejores trabajos. Hacia la cobertura universal en América Latina y el Caribe. Washington, D.C.: BID. www.coberturauniversal.net

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