Comercio e innovación inducidos por los derechos de propiedad intelectual

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La Organización Mundial del Comercio (OMC) ha incluido de manera explícita la protección de la propiedad intelectual dentro del ordenamiento legal exigido a los países miembros. En particular el tratado TRIPS (del inglés Trade-Related Aspects of Intellectual Property Rights) impone estándares mínimos de Derechos de Propiedad Intelectual (DPI) conformes con los requerimientos exigidos actualmente en los tratados de París[1]  (patentes) y de Berna[2]  (derechos de autor), además de nuevas áreas de protección inexistentes hasta el momento en los tratados internacionales. A partir del año 1995, año en el cual comenzó a regir el TRIPS, se otorgó un año a los países desarrollados, cinco años a los países en desarrollo (y bajo ciertas condiciones a las economía en transición), y once años a los países menos desarrollados (LDC por sus siglas en inglés) para implementar en sus economías las medidas contenidas en el Tratado. En el año 2006 se decidió conceder una prórroga de siete años a los LDC, que fue a su vez renovada el año pasado por un período adicional de ocho años. Actualmente se espera que los LDC hayan implementado las medidas del TRIPS para el año 2021. 

Si bien el rol de la innovación y de la implementación de nuevas tecnologías productivas es ampliamente considerado por los economistas como el verdadero motor del crecimiento moderno, el rol que juegan las instituciones de protección de los DPI en dicho proceso es un tema aún muy debatido. El conjunto de herramientas legales que conforman los DPI está integrado principalmente por patentes, derechos de autor y marcas registradas. Estas herramientas permiten a los creadores la apropiación (parcial al menos) del valor social generado por sus ideas. Lo anterior se logra mediante el otorgamiento de monopolios temporales sobre la producción de sus creaciones intelectuales. Los economistas argumentan que es justamente la perspectiva de los beneficios monopolísticos generados por los DPI lo que provee los incentivos requeridos ex ante para que la inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) se lleve a cabo. Sin embargo la existencia de monopolios no es óptima desde la perspectiva de la sociedad, ya que la maximización de los beneficios generados por la venta de bienes producidos por un monopolio requiere fijar precios superiores a los costos de producción. Lo anterior genera que una industria conformada por un monopolista que se caracterice por una menor producción y mayores precios que una industria en un mercado que funciona bajo competencia perfecta. El diseño de una política óptima de DPI requiere de un balance entre la generación de incentivos ex ante a la I+D, y eficiencia ex post en la producción.

Con el propósito de centrar las preguntas de investigación a las que quiero responder, me concentro particularmente en dos hechos empíricos. El primero concierne la relación positiva entre la protección que un país en desarrollo provee a los DPI y los flujos de comercio en dirección a dicho país desde economías desarrolladas. El segundo es el reciente surgimiento de algunas firmas altamente innovadoras en países en desarrollo.

Dentro de las investigaciones que estudian la relación positiva entre los DPI y la llegada de flujos de comercio en países en desarrollo están Maskus y Penubarti (1995), Smith (1999) e Ivus (2010). El primero analiza los flujos de comercio procedentes de países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y concluye que este es mayor para países con altas poblaciones y que ofrecen una alta protección a las patentes. Smith (1999) encuentra resultados similares analizando exportaciones provenientes de los Estados Unidos, mientras que Ivus (2010) cuantifica por medio de variables instrumentales el aumento en el valor de las exportaciones de bienes sensibles a las patentes (e.g. farmacéutico, alta tecnología, etc.) hacia países en desarrollo en US$35 billones, equivalentes a un aumento del valor de las importaciones de 8.6%.

Ante la tendencia actual de fortalecimiento global de la protección de la propiedad intelectual, la teoría económica debería arrojar luz sobre las siguientes preguntas de investigación:

  • Si tanto la innovación como la imitación[3]  son actividades intensivas en capital humano, ¿por qué la imitación se concentra en las economías en desarrollo mientras que la innovación lo hace en las economías desarrolladas?
  • ¿Por qué las economías desarrolladas exportan más a países en desarrollo que ofrecen mejores instituciones de DPI?
  • ¿Cuál es el efecto esperado de la implementación del TRIPS en los LDC?

Es con este fin que mis recientes trabajos académicos se han concentrado en la identificación de los canales a través de los cuales los DPI afectan la innovación y el comercio internacional en una economía en desarrollo. Estos trabajos de investigación tienen un carácter teórico, aunque partan de las observaciones empíricas mencionadas anteriormente. El punto clave en mi análisis en el artículo Intellectual Property Rights Induced Trade es que las economías en desarrollo no poseen un “ejército de imitadores”, como a veces parece desprenderse de los trabajos teóricos en la materia, sino un ejército de trabajadores calificados que deciden de manera endógena participar en actividades de imitación de bienes domésticos o extranjeros que ya existen y que se encuentran protegidos por algún tipo de DPI. La fortaleza de las instituciones que protegen la propiedad intelectual en un país determina la asignación de trabajadores calificados entre aquellos dedicados a la innovación y aquellos dedicados a la imitación. A medida que un país fortalece sus instituciones de DPI, se genera una reasignación de trabajadores calificados fuera de la imitación y hacia la innovación.

Los resultados dependen críticamente de que tanto la actividad imitadora como la innovadora utilicen trabajo calificado de manera intensiva. Si bien los costos de generar una innovación son superiores a los costos de imitar un bien existente, estos últimos no son nulos.

Bajo un régimen de DPI lo suficientemente débil, representado por una baja probabilidad de castigo a los imitadores, la mayor parte de los trabajadores calificados de las economías en desarrollo prefieren aprovechar los menores costos implícitos en la imitación. Solo aquellos trabajadores con los mayores niveles de productividad deciden convertirse en innovadores para poder exportar a países desarrollados con altos DPI además de vender en la economía doméstica.

Por otro lado, la reciente literatura sobre comercio internacional hace énfasis en la importancia de los costos fijos sobre las decisiones de exportación tomadas por las firmas. La creación de redes de venta y distribución, la adaptación de productos para nuevos mercados, y los costos jurídicos y burocráticos relacionados con la venta de un producto en el extranjero constituyen algunos ejemplos de este tipo de costos. Lo anterior resulta en que sean únicamente las empresas lo suficientemente productivas como para no incurrir en pérdidas después de pagar los costos fijos quienes participen del comercio internacional. Las firmas localizadas en economías desarrolladas toman en cuenta el riesgo de imitación que enfrentarían al calcular el valor de exportar sus productos a un nuevo mercado. Entre mayor sea el riesgo de imitación en el destino, menor será el valor esperado de los beneficios que el fabricante puede obtener en ese mercado. La decisión de una firma ubicada en una economía desarrollada de exportar a un país en desarrollo depende de la comparación entre el valor esperado de ese mercado y los costos fijos de exportación.

El valor agregado de la presente investigación radica en el análisis explícito de las decisiones de ocupación tomadas por los trabajadores calificados. Mientras que investigaciones precedentes en el tema realizan supuestos ad hoc con respecto a las capacidades de innovación de las economías en desarrollo, mis resultados dependen exclusivamente de diferencias interregionales en las dotaciones de factores productivos (i.e. trabajo calificado) y del marco institucional relacionado con los DPI.

En este contexto, la implementación de un tratado internacional como el TRIPS representa para las economías en desarrollo un fortalecimiento de las instituciones domésticas de DPI. Los resultados teóricos de mi modelo señalan que este cambio se vería traducido en una reasignación de trabajadores calificados fuera de actividades de imitación. La reducción en el número de imitadores conlleva un menor riesgo de imitación para las firmas de países desarrollados que consideren exportar, lo que a su vez aumentaría el valor esperado de ese destino y promovería el comercio internacional.

A su vez, el aumento del número de trabajadores calificados asignados a la innovación en la economía en desarrollo se ve reflejado en una mayor producción de innovaciones y en un aumento de las exportaciones provenientes de dicho país. Por lo tanto una de las implicaciones de este modelo que puede ser confrontada con los datos es el aumento del comercio de bienes de capital producidos en las economías en desarrollo.

El mundo podría verse beneficiado por esta reasignación de trabajadores que ocurre dentro de las economías en desarrollo ya que se asignan más recursos humanos a la producción de ideas y bienes nuevos; sin embargo el país que fortalece sus DPI se vería privado de recursos productivos que le permitan imitar y acceder a ideas y bienes extranjeros que de otra forma no estarían disponibles localmente.


1. Paris Convention for the Protection of Industrial Property.

2. Berne Convention for the Protection of Literary and Artistic Works.

3. Por innovación me refiero a la creación de ideas o diseños que no pertenezcan al conjunto de ideas disponibles en el mundo en un momento dado, mientras que por imitación me refiero a la replicación de ideas ya existentes mediante un proceso de ingeniería inversa.

REFERENCIAS
Ivus, O. (2010) Do stronger patent rights raise high-tech exports to the developing world? Journal of International Economics (81), pp. 38-47.

Maskus, K. E., and Mohan Penubarti (1995). How trade-related are intelectual property rights?. Journal of International Economics (39), pp. 227-248.

Smith, P. J. (1999). Are weak patent rights a barrier to U.S. exports? Journal of International Economics (48), pp. 151-177.
 

 

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