Economics: The User’s Guide

Topic: 
Politics and Economy
Review by: 
Eduardo Lora
Year: 
2014
Author(s): 
Ha-Joon Chang
Publisher: 
Bloomsbury Press
Share this

La enseñanza de la economía en América Latina deja mucho que desear. La gran mayoría de los currículos están inspirados en los programas de maestría y doctorado de Estados Unidos, cuyo objetivo es preparar a los estudiantes para la docencia y la investigación. Como además están orientados a estudiantes que ya tienen un pregrado (bachelor) en economía o alguna disciplina relacionada, y que tienen una formación sólida en matemáticas, en estos programas los cursos de economía tienen un enfoque formalista y técnico, más que humanista o histórico.

Pero ser académicos o investigadores es el destino de una ínfima minoría de los estudiantes latinoamericanos de economía. La mayoría estudian economía porque quieren entender mejor el funcionamiento de la sociedad y desempeñarse bien como empleados, directivos o dueños de alguna empresa, como funcionarios públicos, o como políticos. En particular, quieren entender cómo las circunstancias económicas de su país, su ciudad o su empresa afectan las condiciones laborales, el estándar de vida y las posibilidades futuras de sus familias o sus comunidades. Y quieren saber, por supuesto, cómo las decisiones que toma el gobierno mejoran o empeoran las cosas y por qué. (Los más ambiciosos querrán descubrir también cómo influir en las decisiones del gobierno).

Aunque estos son temas que deberían interesar a todo el mundo, la mayoría de la gente entiende poco a nada de economía. Y en gran medida es culpa de los economistas y de la forma como se enseña la economía básica. Esta es la motivación que ha llevado a Ha-Joon Chang a escribir esta “guía para el usuario de la economía”. Chang es un economista coreano que enseña en la Universidad de Cambridge, y que ha contribuido desde ángulos heterodoxos a la economía institucional y del desarrollo.

Chang escribe para un público amplio, pero toma muy en serio a sus lectores. Como lo muestra a lo largo del libro, no se necesitan jerga complicada ni modelos matemáticos para enseñar economía básica. Tampoco se necesita adoptar una posición ideológica sobre el papel que debe jugar el mercado o el gobierno. Lo que sí es necesario es reconocer de entrada que la economía no es una ciencia como la física o la biología, y que la pretensión de parecerse a estas disciplinas puede ser una limitación muy grave para aproximarse a la realidad en forma neutra y con la mente abierta. Chang logra introducir a los lectores a diferentes formas de analizar la economía para mostrar cuáles son las fortalezas y las debilidades de los distintos enfoques. No hay ningún enfoque teórico o metodológico que supere en todos los aspectos a los demás; lo que distingue a un buen economista es tener el criterio para saber cuál es el enfoque más relevante para el asunto que le concierne.

Con este objetivo, Chang revisa las grandes corrientes del pensamiento económico y destaca en cada una los supuestos fundamentales en que se basan y su aplicabilidad para entender problemas actuales. Pero este no es un libro sobre la historia del pensamiento, es ante todo un libro sobre la realidad económica actual, que utiliza cifras e información del mundo real (en la acepción más exacta de la palabra mundo, y no simplemente uno o dos países desarrollados como ocurre en la mayoría de libros de texto de economía).

Yo recomiendo este libro sin ninguna reserva como guía para un curso introductorio de economía a nivel de pregrado o para cursos de introducción al pensamiento económico. Pero además lo recomiendo fuertemente a las directivas de las facultades y programas de pregrado de economía que estén dispuestas a preguntarse si están impartiendo una formación relevante, o si más bien están tratando de copiar los currículos de los programas de otras latitudes diseñados para otros estudiantes.