Y si no voy a la universidad, ¿qué? El rol de las habilidades mecánicas

Keyword: 
Education
Topic: 
Education - Health
Labor

Sabemos del estrecho vínculo entre las habilidades y el éxito socio-económico de las personas. Mayores niveles de habilidad, tanto cognitiva como socioemocional, implican no solamente niveles educativos más altos y mejores ingresos, sino también menores tasas de abandono escolar, embarazo adolescente, crimen y de problemas de salud. (Heckman et al, 2006; Bowles et al, 2001).

Pero ¿qué pasa entonces con las personas que tienen bajos niveles de habilidad cognitiva y socio-emocional? ¿Cuáles son sus perspectivas laborales? ¿Están condenadas al fracaso?

En un reciente estudio investigamos el rol de las habilidades mecánicas, aquellas relacionadas con la capacidad para manejar objetos, comprender principios mecánicos y entender el funcionamiento de ciertos mecanismos (Prada y Urzúa, 2014). Éstas son medidas a través de pruebas de comprensión y aptitud mecánica que capturan un amplio grupo de capacidades psicomotoras y de integración viso-motora como por ejemplo destreza manual, coordinación, visualización mental entre otras. (Carpenter y Just, 1989; Blauvelt, 2006).

Y aunque las habilidades mecánicas están correlacionadas con las habilidades cognitivas, demostramos que éstas tienen un comportamiento independiente y distinto[1], específicamente, nuestros resultados permiten comprender por qué las personas pueden decidir óptimamente no ir a la universidad, aún cuando a primera vista la decisión puede parecer irracional (¿de verdad creemos que todos deberían matricularse en la universidad?). Del mismo modo, la evidencia resumida más abajo nos abre la puerta para explorar el impacto que pueden tener políticas públicas que tomen en serio la multi-dimensionalidad y heterogeneidad de las habilidades en la población.[2][3]

El siguiente es un breve resumen de nuestros principales hallazgos:

Las habilidades mecánicas son valoradas y remuneradas en el mercado laboral. Los retornos estimados promedio sugieren que un aumento en una desviación estándar en habilidades mecánicas implica un incremento en el salario por hora de 1.4 por ciento. Aún cuando este valor es menor a los retornos asociados a las habilidades típicamente consideras en la literatura (10.7 por ciento para las habilidades cognitivas y 4.1 por ciento paras las socio-emocionales), un análisis detallado sugiere que las habilidades mecánicas pueden tener un premio en el mercado laboral superior a las cognitivas y socioemocionales. Por ejemplo, Prada (2014) muestra que este es precisamente el caso para individuos que trabajan en ocupaciones con altos requerimientos de labores manuales o, tomando prestado el término de Larry Katz, los “nuevos artesanos”.[4]

Sin embargo, a diferencia de las otras habilidades, las habilidades mecánicas reducen la probabilidad de asistir a la universidad. Esto rompe la asimetría en la literatura. Un incremento de una desviación estándar en las habilidades mecánicas reduce la probabilidad de ir a la universidad en un 30%. En el caso de las habilidades cognitivas y socioemocionales los efectos de cambios similares implican aumentos de 71 y 7 por ciento, respectivamente.

Asistir a la universidad no necesariamente implica mayores salarios para todos los individuos. Demostramos que dentro del grupo de individuos con bajos niveles de habilidad cognitiva y/o socio-emocional, aquellos con altos niveles de habilidad mecánica se benefician, en términos económicos, de no ir a la universidad: Su salario esperado es mayor que el asociado con asistir a la universidad.

El gráfico 1 ilustra este resultado. En su construcción calculamos el salario que hubiesen recibido los individuos que óptimamente decidieron no asistir a la universidad en el evento de asistir (contra-factuales) y los comparamos con sus ingresos factuales (asociados a no asistir a la universidad). En otras palabras, la figura presenta los efectos del tratamiento sobre los no tratados.

Gráfico 1. Diferencia entre el salario por hora actual y el estimado en el escenario de ir a la universidad para quienes no fueron a la universidad

Nivel de habilidad mecánica
Fuente: Estimaciones en base a NLSY79.

 

Encontramos que las ganancia salariales de la educación superior son heterogéneas, y que son los individuos con altos habilidades mecánicas los que perciben menores ganancias asociadas a asistir a la universidad e incluso pierden si es que tienen bajos niveles de habilidad cognitiva y socioemocional.

Implicaciones

Tomando los resultados en la literatura alguien podría correctamente concluir que aquellos que, por distintos motivos, tienen bajos niveles de habilidades cognitivas y socioemocionales no tienen mayores oportunidades. Difícil creer que este sea el caso, sobre todo si creemos que las habilidades son multidimensionales en su naturaleza. Así, nuestro estudio ofrece una mirada alternativa, toda vez que rompe con esta asimetría. Las habilidades cognitivas y socioemocionales no agotan el conjunto de habilidades relevantes para determinar el éxito socio-económico de los individuos.

Lejos de estar condenados al fracaso, los individuos con bajos niveles de habilidad cognitiva y socio-emocional pueden estar dotados de otras habilidades que no necesariamente los motiva a matricularse en la educación superior. De hecho, para ellos el paradigma educacional actual que culmina con un título universitario no los lleva al mejor escenario laboral.[5]   Algún tipo de instrucción técnica o vocacional de calidad puede trazar su camino hacia el éxito en carreras de alta demanda. Y si bien nadie duda que los avances tecnológicos permitirán que muchas de tareas manuales sean reemplazadas por máquinas, no lo serán todas, y el retorno a operar y saber repararlas puede ser altísimo.

Las habilidades mecánicas abren un camino de posibilidades de políticas públicas que debe ser explorado. La evidencia indica que las habilidades cognitivas son difíciles de cambiar después de los primeros años de vida y aunque las habilidades socioemocionales son mucho más flexibles, las intervenciones son costosas y no del todo exitosas. Las habilidades mecánicas pueden ser entrenables, por lo tanto, invertir en ellas puede significar altos retornos económicos para estudiantes que bajo el prisma de las pruebas estandarizadas pueden parecer destinados al fracaso.


1. Algunos autores que han incluido esta dimensión de habilidad en sus análisis son: Willis y Rosen, 1979; Hartog y Sluis, 2010; Yamaguchi, 2012, Prada 2014; Boehm, 2013.

2. Si bien los resultados del estudio provienen de la Encuesta Nacional Longitudinal de Jóvenes de Estados Unidos (NLSY79 por sus siglas en inglés), tiene implicaciones generales sobre la forma en que entendemos la importancia de las habilidades.

3. Para los interesados en los aspectos técnicos: En el trabajo estimamos un modelo de selección de Roy para controlar por la endogeneidad de las decisiones de escolaridad en la estimación de los retornos económicos a las habilidades. Adicionalmente, reconocemos que los resultados de las pruebas de habilidad son mediciones imperfectas de los niveles de habilidad ya que están influenciadas por otras variables como el entorno familiar, características individuales como el nivel educativo y la edad al momento de presentar las pruebas, entre otros.

4. El economista de Harvard utiliza el término para referirse a todos aquellos que combinan exitosamente conocimientos generales aprendidos en la educación secundaria con habilidades vocacionales específicas.

5. Ver Urzúa (2012) y Rodríguez et al (2013) para ejemplos de casos en que la educación superior puede no significar retornos económicos positivos.

Referencias

Blauvelt, G. R. (2006). MachineShop: A Design Environment for Supporting Children's Construction of Mechanical Reasoning and Spatial Cognition. Ph. D. thesis, University of Colorado.

Boehm, M. J. (2013). The wage effects of job polarization: Evidence from the allocation of talents. http://personal.lse.ac.uk/boehm/.

Bowles, S., H. Gintis, y M. Osborne (2001). Incentive-enhancing preferences: Personality, behavior, and earnings. American Economic Review 91 (2), 155-158.

Hartog, J. M. v. P. y J. V. D. Sluis (2010, Winter). If you are so smart, why aren't you an entrepreneur? Returns to cognitive and social ability: Entrepreneurs versus employees. Journal of Economics and Management Strategy 19 (4), 947-989.

Heckman, J., Stixrud, y S. Urzua (2006). The effects of cognitive and noncognitive abilities on labor market outcomes and social behavior. Journal of Labor Economics 24 (3), 411-482.

Prada, M. y S. Urzua (2014) One Size Does Not Fit All: Multiple Dimensions of Ability, College Attendance and Wages. University of Maryland. http://www.econweb.umd.edu/~prada/PradaUrzua.pdf

Prada, M. (2014). Beyond smart and sociable: Re-thinking the role of abilities on occupational choices and outcomes. University of Maryland.
http://www.econweb.umd.edu/~prada/JMP.pdf

Rodríguez, J., Reyes, L, y S. Urzua (2013) “Heterogeneous Economic Returns to Postsecondary Degrees: Evidence from Chile”. NBER Working Paper N°18817.

Urzua (2012) “La Rentabilidad de la Educación Superior en Chile: Educación Superior para Todos? Documento de Trabajo No. 386. Centro de Estudios Públicos.

Willis, R. J. y S. Rosen (1979). Education and self-selection. Journal of Political Economy 87 (5, Part 2), S7-S36.

Yamaguchi, S. (2012). Tasks and heterogeneous human capital. Journal of Labor Economics, pp. 1-53 30 (1), 1-53.
 

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