Ayudas que perjudican: los regímenes de tributación simplificada para pequeños contribuyentes

Keyword: 
Taxes
Topic: 
Fiscal Policy - Public and Welfare Economics

Foro VoxEste artículo hace parte del foro: Los impuestos como instrumentos de desarrollo

En vez de darles un tratamiento diferencial a los pequeños contribuyentes, los regímenes simplificados deberían ayudarles a crecer y pasar al mundo de la formalidad 

Cumplir cabalmente con las normas tributarias requiere una cierta sofisticación administrativa y gerencial, que no es usual entre las empresas más pequeñas y los trabajadores independientes. Los regímenes de impuestos simplificados buscan resolver este problema, excluyendo a los pequeños contribuyentes de las normas generales del impuesto al valor agregado, del impuesto sobre la renta, e inclusive en algunos casos de las contribuciones a la seguridad social.

Los regímenes simplificados utilizan métodos presuntivos de determinación de los impuestos, usualmente a tasas reducidas. A excepción de El Salvador, Panamá y Venezuela, todos los países latinoamericanos cuentan actualmente con algún sistema de tratamiento diferencial de los pequeños contribuyentes, como se analiza en el informe del BID recién publicado: Recaudar No Basta: Los Impuestos como Instrumentos de Desarrollo.

Entre las técnicas presuntivas más comunes se destaca la denominada “cuota fija”. Se basa en el pago de una suma determinada de dinero que establece la legislación por categoría de contribuyente según algún criterio sencillo (un umbral de ventas, o de empleo, o de consumo de electricidad, incluso). Unos pocos países establecen como impuesto presuntivo un porcentual fijo de los ingresos brutos del contribuyente, pero ello implica dificultades de control para las administraciones tributarias, que deben determinar el nivel de facturación de los pequeños contribuyentes. En Argentina, Colombia y Perú se aplican varios de estos criterios simultáneamente.

En América Latina el umbral máximo de ingresos establecido por las administraciones tributarias para poder acogerse a los regímenes simplificados es, en general, muy elevado: en promedio 13,5 veces el ingreso per cápita, cuando en los países desarrollados tiende a ser entre uno y tres veces el ingreso per cápita (Cuadro 1). Esto lleva a incluir en estos regímenes a un número muy importante de contribuyentes, y abre las puertas para la elusión. Dos formas muy dañinas de elusión consisten en que las empresas se descompongan artificialmente en varias unidades pequeñas (enanismo fiscal), o en que eviten crecer para mantenerse en el régimen simplificado. Estas prácticas suelen implicar sacrificios sustanciales de productividad.

Umbrales y recaudación de los regímenes simplificados

Aunque incluyen a mucha gente, los regímenes simplificados recaudan muy pocos impuestos: en promedio apenas 0,16% del PIB (Brasil es una excepción, pues recauda casi 1% del PIB). Esto es consecuencia del bajo monto de la cuota fija que se exige como pago y de los altos niveles de morosidad y evasión.

Los regímenes simplificados recrudecen la inequidad horizontal que caracteriza al impuesto a la renta personal. Considérese la carga tributaria por impuesto a la renta y contribuciones a la seguridad social de un contribuyente soltero que es asalariado y se encuentra en el régimen general para asalariados, con la del dueño de un pequeño negocio que tiene un margen de utilidad neto del 50%, que se acoge al régimen simplificado. Supóngase además que el ingreso final de ambos, antes de impuestos, es de mil dólares mensuales (12.000 dólares anuales). En promedio para los países analizados (Cuadro 2), los asalariados soportan una presión tributaria el triple que la de sus pares en los regímenes especiales. Esto implica una gran inequidad horizontal, que por supuesto debe inducir al autoempleo a muchos trabajadores asalariados formales (posiblemente también con una pérdida de productividad para las empresas y para la economía).

Carga tributaria en el régimen para asalariados

Se podrían hacer algunas cosas para mitigar estos problemas, como reducir los umbrales de tamaño para acogerse a estos regímenes y elevar los montos fijos de los impuestos que deben pagarse. Pero, en adición a eso, las administraciones tributarias deberían ser más proactivas. El avance de las tecnologías de la información ha facilitado tanto los mecanismos de declaración y pago de los tributos, como la implantación de contabilidades simplificadas adaptadas a los pequeños negocios. Los regímenes simplificados deberían usarse como un puente para transitar hacia los sistemas generales de tributación y no como una situación estacionaria con carácter definitivo y a largo plazo. El ideal es que estos regímenes especiales cubran cada vez menos contribuyentes y a la larga sean absorbidos por el régimen general en aras de la productividad, la neutralidad impositiva y la equidad.


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