Las apariencias engañan: el subempleo y el funcionamiento del mercado laboral colombiano

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El mercado laboral en Colombia funciona mucho mejor de lo que sugiere la alta tasa de subempleo, la cual se considera sinónimo de “empleo de baja calidad” o de “condiciones de empleo inadecuado”. En efecto, a juzgar por los componentes de la brecha de ingresos entre quienes no se quejan de su salario y quienes sí lo hacen, la tasa de subempleo efectiva en Colombia es mucho menor que la reportada en las estadísticas oficiales, según las cuales la población subempleada por ingresos es una cuarta parte de la fuerza laboral.

Los subempleados por ingresos son personas que desean cambiar de trabajo para mejorar sus ingresos ya que, eventualmente, consideran que su remuneración es inferior a su salario de reserva o a su productividad laboral1 o que, aun siendo igual a esta última, es inferior a lo que ganan otras personas de habilidades, conocimientos y otras características observables similares. También existen los subempleados por competencias; se trata de aquellos que quieren cambiar de trabajo ya que sienten que sus habilidades, su formación y experiencia no son enteramente compatibles con las labores que están realizando. Estos dos tipos de subempleo conforman el subempleo por situaciones de empleo inadecuado. Además, existe el subempleo por horas compuesto por aquellos que trabajan menos de 48 horas en la semana y consideran que podrían laborar más tiempo. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) cerca de un tercio de la fuerza de trabajo manifiesta sentirse subempleado.

Entre 2007 y 2012, la tasa de subempleo subjetivo2  fue 29,5% y las correspondientes de subempleo por ingresos, competencias y horas fueron de 25,4%, 16,9% y 9,2%, respectivamente. Las tasas promedio de subempleo objetivo fueron 12,1% para el total, y 10,1%, 7,1% y 4,3 para los casos de ingresos, competencias y horas, en su orden. Así, el mercado laboral estaría alejado del óptimo y el subempleo por ingresos es, de los tres, el que más estaría contribuyendo con este resultado.

En el gráfico se observa la evolución de los salarios reales por hora de los subempleados por ingresos y los plenamente ocupados. Las diferencias promedio, entre 2007 y 2012, fueron $1.971 y $2.008. El salario real promedio de los subempleados objetivos es menor que el de los subjetivos y el de estos últimos es 40% menos que el de los plenamente ocupados. Esa es la brecha salarial bruta.

Salarios reales promedio por hora
Salarios reales promedio por hora
Fuente: DANE: GEIH. Cálculos propios, 2008:12 =100.

 

Sin embargo, situaciones registradas como subempleo por ingresos podrían no corresponder, necesariamente, a situaciones sub-óptimas de salarios inferiores a la productividad laboral o al salario de reserva. Podrían corresponder a brechas salariales explicadas por la existencia de salarios hedónicos o por diferencias en: i) productividad, debido a divergencias de calidad en la educación, ii) el poder de negociación salarial de los empleados en algunos sectores productivos, iii) los rasgos de la personalidad de los empleados premiados por el mercado, etc.

Brechas aparentes también podrían surgir cuando los subempleados tienen como referencia personas que reciben un salario de eficiencia para estimular en ellas un mayor esfuerzo, o premiar características no observables (mejor disposición al trabajo, mejores ideas, mayor compromiso con la firma, etc.) que se reflejan en la productividad individual o grupal, o por altos costos de monitoreo del esfuerzo.

En un artículo reciente, utilizamos ecuaciones de ingresos y diferentes descomposiciones de los diferenciales para verificar si quienes se catalogan como subempleados por ingresos tienen una base para hacerlo y si la brecha salarial bruta es indicador de que los salarios están mal asignados en Colombia. Pues bien, con los diferentes métodos se verifica la existencia de una brecha que se sitúa entre 40% y 44% del salario real por hora, la cual tiene un componente explicado por las variables de capital humano y otro no explicado. Este último está entre 13% y 18%; es decir, en lo que se refiere a la asignación salarial, el mercado de trabajo funciona mejor de lo que pudieran sugerir las cifras de subempleo o la brecha total.

Pese a que el componente no explicado de la brecha es mucho menor que el diferencial total, la pregunta que surge es: ¿por qué hay subempleo por ingresos? Y las respuestas (hipótesis) que surgen son varias: la primera es que los salarios en Colombia están mal determinados y, en tal sentido, el mercado no estaría funcionando de manera eficiente, pero en mucha menor medida que lo que sugieren las cifras brutas. Sin embargo, quedan por verificar las demás hipótesis mencionadas antes.

Pese a que ellas son difíciles de contrastar con la información disponible, se puede establecer que el subempleo por ingresos se presenta en personas de salarios situados en la parte alta de la distribución; esto es, con más educación y experiencia, desempeñando cargos de dirección y que viven en estratos altos. Es decir, el subempleo está más asociado con una mala formación de expectativas con respecto al salario de mercado3, o a la subvaloración del salario de reserva, o a que la productividad que perciben los empleadores refleja deficiencias en la calidad de la educación recibida por los subempleados, o su productividad es inferior que la de alguien a quien se le paga un salario de eficiencia.

Además los subempleados están vinculados a los sectores de minas y transporte. Si bien Pasto, Montería, Barranquilla, Ibagué, Villavicencio y Cúcuta tienen las mayores brechas salariales, componentes no explicados de importancia se encuentran en Barranquilla, Villavicencio, Cali e Ibagué. Esto permitiría focalizar un poco más la búsqueda de sectores con márgenes importantes, o en los que hay que mejorar la información sobre salarios.

Pero de este repaso también quedan recomendaciones. La primera es que, dado que buena parte de la brecha salarial se explica por condiciones observables de las personas, no es adecuado utilizar todo el subempleo por ingresos como indicador de “condiciones de empleo inadecuado” o “empleo de baja calidad” como se hace hoy en día. Tanto la tasa de subempleo por ingresos como estos calificativos diezman de forma imprecisa e innecesaria el desempeño del mercado laboral. Entre 2007 y 2012, la tasa de subempleo subjetivo por ingresos fue 25,4%, pero muy seguramente, esta cifra sobreestima la población subempleada. La segunda es que un mejor conocimiento de los salarios del mercado es indispensable para que los individuos tomen decisiones más acertadas. En tal sentido, se debe mejorar la información tanto de oferentes de mano de obra (incluyendo el salario de reserva) como de vacantes y de los puestos ocupados (incluyendo los salarios que pagan).


Las opiniones expresadas en este documento son responsabilidad exclusiva de los autores y no comprometen a sus respectivas instituciones

1. Lo cual puede suceder en un mercado de bienes competitivo o en uno en el que la empresa tenga poder de mercado de suerte que el margen hará que los trabajadores perciban que su salario es inferior a su productividad.

2. El subempleo subjetivo identifica a todos los que se manifestaron subempleados. El objetivo está integrado por individuos que han hecho alguna gestión para materializar su aspiración de salir del subempleo y están en disposición de hacerlo.

3. Las personas cuyos ingresos están en la parte baja de la distribución tienen menos incertidumbre de lo que puede ser su salario y allí hay menos indicios de subempleo por ingresos.

 

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